Corrosión emocional

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Emociones corroídas, energía explotada hasta su última gota, estado de agotamiento mental y físico, es lo que sentimos luego de interactuar con personas que tienen características “tóxicas”, como bien dice el libro del Lillian Glass, y que actúan como verdaderos “vampiros emocionales” (Dr. Albert Bersnstein). Estos vampiros nos desgastan, nos corroen y nos resquebrajan el alma.
Muchas veces, se trata de personas que tienen un estilo “encubierto” para agredir, son solapados y hasta parecen serviciales, inofensivos y preocupados por nuestro bienestar. Acechan con dobles mensajes (verbales y gestuales) que confunden nuestras impresiones, con la ironía, con el humor y con la crítica constante (nada constructiva obviamente).
Otros tienen una forma más visible, negativa y pesimista, de queja constante, que a todo le encuentran un pero y nunca se relajan; producen un estado de ánimo irritado, congestionado y de hartazgo en aquel comparte con ellos. Pueden ser peleadores, movilizando en el compañero una posición sumisa que intenta evitar conflictos.
Pueden ser mentirosos, utilizan el sarcasmo para hacer doler hasta la médula o pueden mostrarse débiles, desprotegidos y con necesidad de cuidado, de este modo, debemos cargarlos para no lidiar con la culpa que suelen generar. Con tinte de caos, crisis y desgracias inminentes, dejan nuestro ánimo apagado, impotente, deprimido y colapsado.
Estas personas manipulan y juegan con nuestros sentimientos, contagian, lanzan un virus corrosivo y ácido que provoca un impacto emocional y biológico en nuestra forma de estar en el mundo.
Sean parte de vínculos cercanos (familiares, amigos, parejas) o más lejanos (laborales, ambientales), tenemos que buscar una forma de contrarrestar a estas personas y tomar la distancia emocional conveniente, ya sea alejándonos y terminando la relación, protegiéndonos sin hacer carne de sus comentarios, explicitando sentimientos que nos provocan si el vínculo es muy cercano o teniendo una relación muy política si es necesario.

2 comentarios

Considero que más que alejarnos, necesitamos diseñar un plan de aprendizaje, experimentarlo, vivirlo para poder llegar a un yo ideal que sea más resonante.

Con la experiencias de personas tóxicas, necesitamos aprender a ser personas que tenemos una oportunidad para renovarnos y aprender a ser resonantes. A saber que hay esperanza, a saber que hay estrategias para trabajar con personas tóxicas o formadoras.

Quizás, no sea fácil todos, pero en ella más que una amenaza, es un desafío, un reto de cambio personal

Saludos cordiales
Lima - Perú

Me gustó mucho tu artículo. Me parece que aporta mucho contenido con claridad de expresión a un tema que se siente y percibe más de lo que se suele exteriorizar. Seguiré leyendo tu material.

Saludos de un coach ontológico

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Jacqueline Altamirano y publicada el Noviembre 15, 2008 2:02 PM.

Los bordes de la violencia y el amor? III es la entrada anterior en este blog.

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