Este ciclo de la violencia del que hablábamos en el posteo anterior, es un círculo vicioso que pasa por tres fases: la primera es la de la construcción de la tensión a través de discusiones, argumentaciones y acciones de supuesta provocación que llevan a la segunda fase, la del maltrato, donde surgen los golpes, el abuso en sí y las amenazas; por último, llegan a la fase de calma, donde hay promesas de cambio, donde se culpa a factores externos como disparadores del maltrato y además, asoman señales de amor que no van a ser suficientes como para evitar que todo el ciclo comience otra vez. Así, la pareja en violencia, es un sistema estable donde los intercambios se vuelven predecibles.
El amor violento es una forma de amor nociva y codependiente donde se acepta y se hace cualquier cosa para poder conservar la relación, entregando al otro el poder. La violencia es un método de control que implica un estilo de comunicación degradante y funciona como un remolino que tira hacia abajo y desestructura al compañero. Basta con pensar que, la codependencia, remite a la pérdida de identidad y a alejarse de los propios sentimientos y deseos, disminuyendo así la autoestima y teniendo en cuenta por demás la opinión de otras personas.
Como hipótesis, se me ocurre que la violencia basa su funcionamiento en el sistema de control de apego que
1. mantiene el equilibrio entre cercanía y distancia respecto del otro como figura de apego
2. tiene como objetivo la experiencia de seguridad y
3. regula la experiencia emocional porque evita o ayuda a tolerar la ansiedad, la angustia, la ira o la amenaza de pérdida.
Recordemos que Bowlby, considera que el apego es la necesidad humana universal de formar vínculos afectivos estrechos y fuertes que, a futuro, crearán modalidades características para hacer frente al mundo; es decir, el apego funciona con valor adaptativo.
Inicialmente, la relación de apego es asimétrica, trabaja como una disposición a mantener la proximidad y el contacto (lazo de afecto) con una figura protectora. A modo darwiniano, como el apego colaboró con la supervivencia de la especie, fue seleccionada naturalmente. No es un instinto (pauta de conducta fija y repetitiva ante estímulos), sino que es una pre programación, una "tendencia a" que se modifica según la interacción con el ambiente, se adapta en función del feedback que le ofrece el medio y se organiza según la experiencia. Más adelante, el apego puede trasladarse a figuras activas y dominantes.
Los bordes de la violencia y el amor? II
Este ciclo de la violencia del que hablábamos en el posteo anterior, es un círculo vicioso que pasa por tres fases: la primera es la de la construcción de la tensión a través de discusiones, argumentaciones y acciones de supuesta provocación que llevan a la segunda fase, la del maltrato, donde surgen los golpes, el abuso en sí y las amenazas; por último, llegan a la fase de calma, donde hay promesas de cambio, donde se culpa a factores externos como disparadores del maltrato y además, asoman señales de amor que no van a ser suficientes como para evitar que todo el ciclo comience otra vez. Así, la pareja en violencia, es un sistema estable donde los intercambios se vuelven predecibles.
El amor violento es una forma de amor nociva y codependiente donde se acepta y se hace cualquier cosa para poder conservar la relación, entregando al otro el poder. La violencia es un método de control que implica un estilo de comunicación degradante y funciona como un remolino que tira hacia abajo y desestructura al compañero. Basta con pensar que, la codependencia, remite a la pérdida de identidad y a alejarse de los propios sentimientos y deseos, disminuyendo así la autoestima y teniendo en cuenta por demás la opinión de otras personas.
Como hipótesis, se me ocurre que la violencia basa su funcionamiento en el sistema de control de apego que
1. mantiene el equilibrio entre cercanía y distancia respecto del otro como figura de apego
2. tiene como objetivo la experiencia de seguridad y
3. regula la experiencia emocional porque evita o ayuda a tolerar la ansiedad, la angustia, la ira o la amenaza de pérdida.
Recordemos que Bowlby, considera que el apego es la necesidad humana universal de formar vínculos afectivos estrechos y fuertes que, a futuro, crearán modalidades características para hacer frente al mundo; es decir, el apego funciona con valor adaptativo.
Inicialmente, la relación de apego es asimétrica, trabaja como una disposición a mantener la proximidad y el contacto (lazo de afecto) con una figura protectora. A modo darwiniano, como el apego colaboró con la supervivencia de la especie, fue seleccionada naturalmente. No es un instinto (pauta de conducta fija y repetitiva ante estímulos), sino que es una pre programación, una "tendencia a" que se modifica según la interacción con el ambiente, se adapta en función del feedback que le ofrece el medio y se organiza según la experiencia. Más adelante, el apego puede trasladarse a figuras activas y dominantes.

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