
Hoy leía un artículo escrito por un psicólogo chileno que comenzaba así : "Un divorcio es siempre percibido como una situación traumática tanto para la pareja...como para los hijos...".
Vaya forma de rotular y de generar sentimientos de culpa!. Me parece que el divorcio implica una situación de crisis y cambio en la estructura familiar; en algunos casos, el divorcio destructivo, puede volver traumática la situación.
Una vez tomada la decisión, el divorcio en buenos términos, basado en el dialogo entre los padres y entre padres e hijos, puede ser tomado como una etapa más del ciclo vital, a pesar de representar un hecho estresor. Por supuesto que traerá cierto dolor o angustia por la pérdida de la estructura anterior pero, no será necesariamente motivo de trauma o de síntomas patológicos. Cada integrante requerirá de tiempo para elaborar el duelo y, a la vez, se irán reorganizando en los nuevos sistemas de convivencia; especialmente, cuando los padres comiencen otras relaciones de pareja.
Es importante destacar que, la configuración que tenga la familia no es lo que va a determinar que su funcionamiento sea eficaz, ésto más bien dependerá de la calidad del intercambio entre los miembros.
Cuando el divorcio no es en buenos términos, los padres no protegen a los hijos del conflicto y la situación se vuelve destructiva para todos, desintegrando la estructura. Inclusive, algunos padres, usan de escudo a los hijos intentando sacar ventajas de la crisis, lo cual sí es nocivo para ellos. También es dañina la situación de convivencia cuando el estrés, la desorganización, los conflictos y el maltrato entre otros, son las variables participantes de la interacción de padres que todavía están juntos; en ese caso, es mejor el divorcio.
La relación conyugal puede llegar a su fin pero los padres deben garantizar poder continuar con su función parental, de este modo, los hijos no verán afectado su bienestar psicológico.

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