
Grandes empresas de Argentina y del exterior están implementando programas de orientación psicológica telefónica para sus empleados. Brindan asesoramiento para resolver situaciones laborales difíciles que generan una carga emocional tal, que llegan a disminuir el rendimiento productivo. Es interesante como funciona el sistema, pueden obtenerse resultados satisfactorios tanto para el empleado como para la organización.
La persona que llama, desde el anonimato si es necesario, es atendida por un psicólogo que trabaja la escucha, la contención y las intervenciones que favorecen la resolución del problema. Se trata de indagar sobre el conflicto, desarrollando los recursos o herramientas necesarias para modificar la dificultad y alcanzar el cambio positivo.
Junto con quien consulta, se define la frecuencia con que se realizará el proceso de orientación además del objetivo a concretar. Se focaliza en la resolución del problema, construyendo antes que nada, un vínculo empático que favorece la interacción.
Las intervenciones se orientan a la reflexión como movimiento que permite pensar el problema con cierta distancia para que no empantane las decisiones y acciones posibles. Para ésto es importante: identificar que aspectos de la situación problemática están bajo su control además de los que no, observar momentos en los que se siente más fuerte y mejor ante las dificultades, desterrar pensamientos negativos que obstaculizan la acción y alentar pensamientos positivos que facilitan el cambio y los logros.
Este trabajo debe ser respetuoso de situaciones personales que se encuentren influyendo en el conflicto laboral, pudiendo enfocar en competencias existentes y tratando de operar sobre el problema actual. Hay que tener en claro que no se trata de un sesión psicoterapéutica sino de intervenciones enfocadas a la asistencia del empleado en su ámbito laboral.

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