En general, damos rienda suelta a nuestros motivos y razones, intentando tener la última palabra ante los hechos...eso nos hace sentir firmes, fuertes, seguros...omnipotentes?

Para que necesitamos esa sensación de seguridad? Cuál es la ventaja? Si miramos las cosas desde otro ángulo o permitimos que el otro participe, podemos sentirnos débiles? con bajo perfil? manipulables? con pocos principios o ideas?
Considero que esta es una postura débil por su rigidez, ya que no existen verdades absolutas y, a la vez, escuchar al otro podría llegar a ampliar mi perspectiva ofreciéndome aportes innovadores.
Una posición cerrada y poco negociadora denota actitudes infantiles, despóticas y dificultades en el intercambio, además de poca orientación a un diálogo facilitador de soluciones.
A esta altura, podemos decir que negociar es harto difícil porque implica encontrar acuerdos a través de una comunicación asertiva en temas de mutuo interés, pese a tener una visión diferente a la del interlocutor.
Un perfil adulto expone su posición, escucha y respeta a la del otro, también propone intersecciones conciliatorias entre ambas posturas sin sentirse falto de poder por no pisar más terreno. Abrirnos a opiniones nuevas, decidir y asumir los cambios por incorporarlas no implica debilidad, sumisión o perder posición.
Saber negociar es propiciar nuevas fórmulas para comunicar, con una escucha activa y favoreciendo la tramitación de los conflictos para alcanzar una alianza en la resolución. Ese tipo de escucha presta atención a las necesidades, preguntas y preocupaciones de aquella persona con la que estamos negociando; junto con la empatía nos permite ir más allá de la lucha de poder y más allá de la situación problemática, llegando a una observación de lo verdaderamente importante a tener en cuenta para cerrar una negociación.

Escribir un comentario