Qué espacio difícil, no?
Estamos acostumbrados a un paciente, cliente, consultante o como quieran decirle... que habla! cuenta lo que le pasa, lo que le molesta y le genera incertidumbres.
La clínica de niños no es así de fácil y menos el trabajo con su familia!
El trabajo con chicos implica un proceso más largo en la evaluación diagnóstica. Necesitamos una o dos entrevistas iniciales con los padres para recolectar datos de la historia del niño (algunos colegas utilizan más de dos); desde ese momento podemos observar las apreciaciones parentales, la interacción de la pareja, los rótulos y las soluciones intentadas frente al problema.
En la primer entrevista con el niño hay muchas cosas por hacer: caerle bien, resultarle simpática y nada aburrida. La empatía es el hilo conductor de esa sesión para poder forjar un vínculo que fomente la expresión a través del juego, de las técnicas psicodiagnósticas y también la charla según la edad. El terapeuta pone el cuerpo en todo momento, hay más desplazamiento en el espacio y más movimiento que en la sesión con adultos. La diversidad de materiales es importante para poder "interesar" al niño en el intercambio, según sus gustos. Por eso, les digo a los padres que para la primer entrevista el chico traiga un juego de su preferencia.
A pesar de que algunos padres conocen bien a sus hijos, muchas veces nos encontramos con alguien bastante diferente de la descripción proporcionada por sus padres...qué pasó? cómo sucede algo así?
Parece que se produce un desplazamiento, no? se desplaza hacia el niño la problemática de los padres, es decir, el niño se hace cargo de aquello que los padres no pueden hablar. El síntoma expresa algo y cumple con la función de proteger a la pareja parental o a alguno de los padres.
Hace unos años atrás, consultaba una mamá porque su hijo tenía 5 años y había comenzado a preguntar por su papá, lo notaba irritable y nervioso. Ella era madre soltera y no sabía que decirle ni como explicarle, sin embargo, a medida, que pasaban las sesiones con Juani, él me contaba que "estaba triste porque su mamá estaba sola y no tenía un novio"! En esta forma sencilla y que sucede pocas veces, podemos ver cómo los niños pueden quedar entrampados en el malestar de los adultos desarrollando conductas poco funcionales. No hay que dejar de confiar, en el amor de sus padres, hay que invitar a los papás a participar activamente en una dinámica que les proporcione bienestar a todos.

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