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Septiembre 28, 2006

Evaluación de los candidatos

seleccion.jpgEl objetivo de la evaluación psicológica de los candidatos para un puesto, es mejorar los resultados de los recursos humanos de la empresa y optimizar su productividad. Para eso, la evaluación es una herramienta aplicada en el examen de preingreso , en la promoción del personal, en la estimación del potencial de desarrollo de los empleados, en las evaluaciones de desempeño, en las planificaciones de carrera y en la selección de jóvenes profesionales.

A nivel operativo, la evaluación se realiza a través de dos momentos : la entrevista y la batería de tests.
La entrevista sirve para obtener la mayor información posible sobre las distintas áreas de la vida del sujeto que influyen sobre su despliegue laboral, a saber : profesional, formación, relaciones interpersonales, salud, antecedentes, esparcimiento y proyectos.
La batería de tests laborales conforma un conjunto de técnicas especialmente elaboradas para evaluar las condiciones y exigencias personales requeridas para desarrollar adecuadamente un puesto. En líneas generales y a grandes rasgos, observan tres áreas: inteligencia, interacciones y productividad.
Estas áreas se manifiestan a través de competencias, que evidenciarán fortalezas y debilidades en el candidato; ejemplo de ellas podrían ser: compromiso, dinamismo, autonomía, orientación a resultados, al cliente, empatía y adaptabilidad, entre otras.
La batería puede incluir distintas técnicas, por ejemplo : Bender, Persona bajo la lluvia, Rorschach, Zulliger, etc.
En ocasiones, se pueden realizar dinámicas grupales o assesments a fin de indagar sobre modalidades comunicacionales y de relación para luego poder optimizar las mísmas.
Teniendo en cuenta que cada empresa tiene necesidades propias y modalidades específicas, el plan de trabajo se ajustará a los requerimientos de la empresa cliente.

Septiembre 20, 2006

La importancia de la evaluación psicológica en el área laboral

z test.jpg
El asesoramiento a nivel psicológico en las empresas -actualmente inmersas en un escenario altamente competitivo-nace como respuesta a la demanda acerca del rendimiento de su personal, lo que implica conocimientos, experiencia y eficiencia.
Preocupados por la calidad de los recursos humanos que dan vida a las empresas, nuestra misión como psicólogos es propiciar que las personas puedan alcanzar sus objetivos particulares y, a la vez, administrar sus propios esfuerzos en dirección a los propósitos generales de la organización.
De este modo, el sistema de intervención, implicará la evaluación y determinación de aquellas personas que mejor se adecuen a los requerimientos particulares de cada puesto en particular.

Es así que, el proceso de selección debe proporcionar no solo un diagnóstico sino principalmente un pronóstico de dos variables que están en profunda relación : los requisitos exigidos por el cargo y las características del candidato. Es decir, el puesto requerido posee un determinado perfil de características para desempeñar la función, lo cual se traduce en lenguaje psicológico, en rasgos de personalidad adecuados para el mismo.
La importancia del psicotécnico radica en que permite evaluar el máximo aprovechamiento de las capacidades y aptitudes de un individuo para desarrollar una tarea y como se adapta a la misma. No solo es utilizado cuando se producen ingresos, además se implementa cuando se moviliza el mismo personal de la empresa, por ejemplo, en cambios de departamento, en ascensos y en evaluación de bajas en el rendimiento.
A nivel preventivo, es de máxima seguridad para detectar signos de organicidad que pueden incidir en desenvolvimiento efectivo del trabajo. Muestra índices de ansiedad, angustia y agresividad, así como también síntomas neurológicos, puntos de conflicto y formas de relación con el medio.
En definitiva, la evaluación psicotécnica es una herramienta fundamental a la hora de pensar en las competencias requeridas para diferentes puestos de trabajo y para elegir el candidato que optimice la función.

Septiembre 14, 2006

Transitando la posmodernidad II

posmo2.jpg En ocasión del II Congreso Nacional de Psicodiagnóstico y IX Jornadas de ADEIP realizado en la ciudad de Santa Fe, presentamos una ponencia en la cual comparamos los valores esperables del Psicodiagnóstico de Rorschach con los valores hallados en una muestra de 165 personas.
En dicha oportunidad, con la Dra. Marta Guberman habíamos llegado a la conclusión que el movimiento que se ha dado en llamar “Postmodernidad” impacta a las personas en su percepción de la realidad y comprensión del mundo; transforma sus relaciones afectivas y modifica sus vínculos sociales.
Encontramos un sujeto que, frente al vértigo de los cambios y no habiéndose aún adaptado a ellos, le sobrevienen otros nuevos que lo obligan permanentemente a elegir entre opciones de igual valencia.
El análisis de los indicadores Rorschach nos mostró que el movimiento postmoderno deja al hombre solo frente a una realidad cambiante, confusa, caótica y acelerada, en la cual sólo puede sobrevivir si atiende en primera instancia a sus propias necesidades e intereses, aunque esto le cueste un fuerte relativismo axiológico y lo lleve a una profunda soledad.
El presente trabajo surge a partir de la pregunta acerca de si esta globalización política, geográfica, económica, cultural; si estas nuevas características del trabajo, del estudio, de las relaciones sociales, impactan de igual forma en hombres que en mujeres, en los más jóvenes y en los mayores.

Luego de trabajar una casuística de 250 personas encontramos que los signos generales no habían variado tanto por lo cual concluimos que, coherentemente con el concepto que conlleva la palabra globalización que es, precisamente, borrar las fronteras (políticas, económicas, culturales, ideológicas, geográficas), los desvíos de algunos indicadores RO también han borrado las diferencias de sexo o edad, manifestándose alejados de sus valores esperables, y mostrando así que el impacto de la postmodernidad atraviesa por igual la subjetividad del hombre y de la mujer, del joven y del adulto.
Una muestra más amplia que la del año pasado, nos vuelve a mostrar un hombre superfluo y falto de sentido crítico (W % aumentada), que percibe mediocremente el mundo que lo rodea (F+% disminuido), porque tampoco tiene demasiado tiempo para detenerse a hacer precisiones, no vaya a ser que pierda otra cosa.
La lógica del consumo que marca el ritmo de estos tiempos postmodernos, hace que tanto la libertad como la cultura decidan por la satisfacción de las propias necesidades. De esta forma se acentúa el individualismo que tiene su máxima expresión en el egoísmo y en la indiferencia por el otro, mostrando a un ser humano ávido de obtener realización personal inmediata, aquí y ahora (desequilibrio del índice de aspiraciones, afectividad egocéntrica e inmadura)
Porque si la percepción de la realidad externa es poco precisa, no lo es más la percepción de la realidad interna, y las aspiraciones se diluyen ya por inalcanzables, ya por ausentes. (Índice de aspiraciones aumentado o disminuido pero pocas veces equilibrado).
Para esta vorágine sólo importa lo que es rápido y efectivo. El tiempo que cuenta es el que marca el reloj, el que determina reuniones, el que decreta vencimientos, o el que establece cuotas.
Pero la subjetividad necesita del tiempo histórico para desarrollarse, y sin él no pude establecer una afectividad madura (Fórmula del color desviada a la derecha), y mucho menos, establecer buenos vínculos (ausencia de texturas). ¿Qué voy a dar de mí si no me conozco? ¿Cómo confiar en otro al que no tengo tiempo de conocer?
Así las cosas, el hombre establece vínculos con sus semejantes pero de todos modos se encuentra solo entre otros individuos, que al igual que él, van en prosecución de sus propias satisfacciones. El excesivo cuidado del cuerpo y la exaltación de los sentidos, es sólo una muestra de la búsqueda del puro placer por el placer mismo. (FC disminuido, texturas disminuida o ausente, disminución de D).
Para el milenio que viene se nos presentan dos tareas ineludibles: una, en relación a las técnicas, será la de investigar para establecer valores esperables en base a criterios acordes con los tiempos que corren.
La otra tarea tendrá que ver con la clínica, y será la de rescatar la subjetividad para que el hombre pueda seguir siendo sujeto, y no mero objeto de la historia.

Septiembre 5, 2006

Transitando la posmodernidad I

posmo1.jpg En 1996 viajé a Sta Fe para el congreso de ADEIP; en esa ocasión, trabajé junto a la Dra. Marta Guberman y al Lic. Fernando Ricci investigando los cambios actuales en los signos Ro del Psicodiagnóstico de Rorschach, es decir, revisando los valores esperables. Paso a detallar lo encontrado y las posibles interpretaciones al respecto, las cuales nos han acercado a comprender mejor a las personas evaluadas.
Se administró el Psicodiagnóstico de Rorschcah a una muestra voluntaria de 165 adultos residentes en Capital Federal y Gran Buenos Aires.

La muestra se constituyó por 118 mujeres y 47 varones de entre 18 y 55 años, hallándose los siguientes indicadores:
1. Respuestas globales(W%): se ha observado que el 71% de la población presenta las respuestas globales por encima de lo esperado, en detrimento de los detalles usuales
2. Respuestas de buena calidad formal (F+%): el 76% de la población presenta el porcentaje de F+ por debajo de 80
3. Fórmula del color (FC en relación al CF + C): El 48% de la muestra manifiesta una fórmula desviada a la derecha, es decir, el FC menor que CF más C
4. Relación entre movimientos humanos y animales (M/FM): El 37% de las personan tiene el M menor que el FM.
5. Respuestas de textura: disminución de este determinante en el 56% de la población.
6. Contenidos: en el 30% de la muestra se observó la coexistencia del aumento de los contenidos vitales y la disminución de los amortiguadores.
7. Índice de aspiraciones (W/M): nos llamó la atención que sólo el 21% de la población pudo lograr la proporción esperable entres sus aspiraciones y sus potencialidades. El resto de la muestra presenta el índice aumentado o disminuido, siendo esta última modalidad la de mayor prevalencia (47%)
8. Porcentaje de respuestas populares (P%), Índice de estereotipia (A%) e Índice de realidad (I.R.): El 60% de la población no se ajusta al porcentaje esperable de respuestas populares, sino que lo aumenta o lo disminuye. El 43% muestra el mismo comportamiento respecto al A% y al índice de realidad.
9. Fenómenos Especiales: el fenómeno de escisión aparece en el 47% de la población. Le sigue, en orden de importancia, las respuestas de máscara (agrupadas en sus tres tipos I II y III), que se presenta en el 33% de los casos.
Posible interpretación de estos resultados a la luz de la Posmodernidad
El aumento de globales junto con la disminución de la calidad formal muestra un hombre superfluo y falto de sentido crítico, que percibe distorsionadamente el mundo que lo rodea.
Estos signos condicen con la hiperinformación que brindan los medios de comunicación, los cuales, bajo la premisa de sus ritmos fluctuantes y acelerados, obliga al individuo a atender múltiples cuestiones simultáneamente, aprehensión que, obviamente, sólo puede ser superficial, más o menos precisa, más o menos verdadera, en síntesis, “más o menos”. Es la absolutización de lo relativo (aumento de W%) que conlleva un pensamiento débil, sin convicciones y sin fuerza (F+% disminuida), respondiendo al concepto de “yo saturado” de Kenneth Gergen , el cual se caracteriza por el paso de un yo autónomo y autocentrado a un yo multifrenético.
Al hombre le interesa todo pero superficialmente, sin compromiso (respuestas de máscaras), y sin poder hacer una síntesis concreta de lo que percibe (D% disminuido). El siempre sabio saber popular acuñó una frase que sintetiza esto: “El que mucho abarca poco aprieta”
Esta percepción de la realidad vuelve al individuo frívolo, lábil, permisible, hedonista. De hecho, la fórmula del color desviada a la derecha y el movimiento animal superior al humano, hablan de la poca capacidad de espera y la escasa tolerancia a la frustración, rasgos eminentemente infantiles.
El sistema vigente conlleva una serie de características relacionadas a la competitividad y al alcance de una perfección inexistente. Se busca el goce por el goce mismo (FC Pero ¿cuál es la contrapartida a este ajuste? La respuesta es vivida como amenazante y la forma de adecuarse a ella es satisfaciendo las propias necesidades sin tener en cuenta al otro (FM aumentada y FC disminuida). Se relativizan los valores sobreestimando la valoración individual (P% aumentada o disminuida), y reduciendo los vínculos (texturas y detalles usuales disminuidos) frente a los que de todos modos se siente vulnerable (contenidos vitales aumentados y los amortiguadores disminuidos).
Sobreviene la pérdida de la noción de sujeto, de la confianza tanto sobre sí mismo como sobre los demás, y se pierde de vista al otro tornando la relación con él en un vínculo distante y descomprometido pero al mismo tiempo, temido (disminución de las respuestas de textura, presencia de respuestas de máscaras y coexistencia de vitales aumentados con amortiguadores disminuidos), articulando una defensa ineficaz puesto que lo sumerge aún más en la soledad y el sinsentido.
Paralelamente hay una sobreestimación de lo material, compitiendo ferozmente por la acumulación de objetos, esfuerzo tan importante que no da tiempo ni lugar para aspirar a metas no materiales (valores artísticos, religiosos, afectivos, lúdicos...) (W/M disminuido)
Aspirar a menos de lo que se es capaz no sólo tiene que ver con conformismo, también se relaciona con el temor al fracaso, con la cobardía que implica no afrontar los riesgos.
Así las cosas, encontramos a un sujeto que, frente al vértigo de los cambios, y no habiéndose aún adaptado a ellos, sobrevienen otros nuevos que lo obligan permanentemente a elegir entre opciones de igual valencia (respuestas de escisión), es decir, los mandatos sociales y sus aspiraciones como ser humano.
Condenado a la libertad, en el sentido sartreano, el hombre está obligado a elegir, y entonces genera un fenómeno nuevo: la doble vida, y partido en dos, transita la posmodernidad con dos trabajos, dos familias, dos personalidades...
Podemos concluir que el movimiento posmoderno deja al hombre solo frente a una realidad cambiante, confusa, caótica y acelerada, en la cual sólo puede sobrevivir si atiende en primera instancia a sus propias necesidades y articulando la visión de esta realidad en función de sus propios intereses. Eso sí, a costa de un relativismo axiológico y de una profunda soledad.