La complejidad en el espacio terapéutico

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A medida que se fue ampliando el conocimiento sobre los procesos terapéuticos, las técnicas para abordar a los consultantes fueron variando y complejizándose. La mirada contextual de los hechos y aquello que contaban los pacientes, generaron una observación que se extendió de lo individual a lo social, surgiendo así la terapia familiar. Inclusive los terapeutas fueron dejando atrás la modalidad fría, distante, interpretativa y “por fuera del sistema” para tornarse más comprometida y proactiva, constituyendo parte importante dentro del sistema.


De estas apreciaciones nace la idea de que el proceso terapéutico, es un proceso en construcción continua entre dos sistemas: Terapeuta-Consultante/s. El diálogo que mantienen construye sentido y su relación, su encuentro, va modificándose en la conversación, en la interacción misma. Por esto es que las historias que nos cuentan son un producto conjunto de los que consultan y el terapeuta; y si trabajamos con el equipo detrás del espejo o con un supervisor, también afectarán la construcción.

Evidentemente, las conductas del cliente y del terapeuta están en conexión de manera recursiva; lo que hagan o digan es a la vez causa y efecto de todo lo que acontece en el espacio terapéutico.

La descripción que esgrime el terapeuta sobre el sistema que consulta, implica establecer distinciones, realizar observaciones, dando lugar al circuito recursivo: acción y percepción, descripción y prescripción, representación y construcción, todas ellas entrelazadas. Estamos en condiciones de afirmar que en terapia el terapeuta y el cliente, de modo conjunto, tejen historias.

Como terapeutas, cuando nos consulta una familia, necesitaremos distinguir la secuencia recursiva de acción de los episodios que cuentan a fin de reconocer el circuito problemático y planificar una intervención correctiva. Cuando el sistema (familia) se siente alejado del equilibrio e inestable, se vuelve más sensible a la información y pone en marcha mecanismos para autocorregirse, pone en marcha procesos para disipar la información, entre ellos, el síntoma. Cómo este último no es suficiente ni funcional, la familia realiza una consulta terapéutica a la cual el terapeuta responde brindando información y generando entropía –desorden- en algunas ocasiones; en definitiva, el terapeuta continúa alejando al sistema del equilibrio y facilitando la autoorganización. Lo que la familia ve como complicación –síntoma, estructura disipativa- el terapeuta lo ve como un emergente que remite a la complejidad del sistema. A nivel de intervenciones, debemos ser muy cuidadosos con las acciones, ya que cambiar las pautas de organización de la familia puede llevar a la destrucción del sistema (cismogénesis). Por más que observemos diferentes comportamientos entre los miembros, prevalece una pauta de organización; las familias mantienen la estabilidad a través de la retroalimentación, por eso, un sistema familiar que dura es autocorrectivo.

Al consultar, el sistema demanda algo paradójico, ya que plantea la necesidad de cambiar y, a la vez, desea estabilidad; un sistema que viene a consulta, es el que está en estado problemático o desbalanceado y que ha dejado de generar su propia corrección, además uno de los intentos de reajuste es justamente la conducta sintomática. Los miembros interconectados del sistema, se modifican para mantener la estabilidad como tal, con un precio alto: el síntoma. El terapeuta tendrá que sumarse al sistema, promoviendo conductas autocorrectivas, deberá impulsar una retroalimentación que posibilite la autocorrección del sistema (de amplificaciones y fugas).

Los sistemas de tanta complejidad, como las familias, luchan contra los factores que interfieren en su organización y apuntan a su disgregación, a través de su capacidad adaptativa para crear soluciones a sus problemas.

en la actualidad, que la psicología tenga en cuenta a la complejidad facilita una actitud abierta, creativa, constructiva y activa por parte del terapeuta, que permite “multidimensionar” (valga mi neologismo) los sistemas que consultan teniendo en cuenta todos los factores de influencia posibles además del azar. Hay conceptos que comienzan a ser necesarios para acomodarse al escenario actual, ellos son: cambio, vínculo, dinámica no lineal, emergencia, devenir, azar, espacios de posibilidad, entre otros.


2 comentarios

esta muy chida la portada

Jacky , me parece excelente tu espacio y demuestra la capacidad creativa y la profesionalidad,

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Jacqueline Altamirano y publicada el Agosto 14, 2006 1:44 PM.

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